Cuaderno de Anotaciones

Momentos de desparche periodístico para comentar hechos y situaciones que se escapan de nuestra efímera memoria.

El diccionario nunca dejará de hacer falta. Su consulta se hace, hoy por hoy,  más que obligatoria. Estar mosca con cada una de las expresiones y palabras, la manera correcta de escribirlas y saber su significado, hacen parte de lo indispensable para no dejarse meter un golazo de personas que, por muy curtidas en el oficio de periodista que sean, no le han cogido la caña a las exigencias lingüísticas del nuevo milenio.

Esto sobre todo a la hora de construir un titular. Aquellos que a diario se rompen los sesos para crearlos saben que cualquier error en él es un suplicio que durará 24 horas, en caso de aparecer en una edición impresa, o de algunos segundos si se trata de un digital.

Por ello, cuando construía el siguiente titular: “Gais sí son familia” a propósito de la sentencia del Consejo de Estado que equiparó al rango de familia a las parejas del mismo sexo, tuve la precaución de hacer uso de la regla del Diccionario panhispánico de dudas, que señala:

Su plural (de gay en español) debe ser gais (→ plural, 1d), y no gays: «Presidente de la Fundación Triángulo para la igualdad de gais y lesbianas» (País [Esp.] 20.9.97); «Un 22% ya no visita cuartos oscuros de los locales gais» (País [Esp.] 1.12.88).

Por lo cual decidí no entrar en aventuras y escribir la palabra, que a juicio de la Real Academia de la Lengua Española debe utilizarse.

Para qué fue eso, como diríamos en el Caribe. Al instante, el editor para quien trabajo se extrañó por haber colocado semejante palabra (gais). Tuve que explicar, pantallazo del diccionario en mano,  que el error lo cometía el experimentado periodista y no el novato, que simplemente cumplía con una regla idiomática que imponen los nuevos tiempos.

Esa experiencia, divertida de por sí y merecedora de un lugar en el anecdotario, sólo me dejó algo para pensar: ¿Será que los nuevos y los viejos periodistas tenemos en cuenta un diccionario a la hora de escribir una nota periodística?

De ahora en adelante, y más que nunca, lo tendré presente. Goles, como el que inocentemente se metió mi editor, no me quiero dejar meter.

Las ocupaciones de un periodista son muchas. Aún más cuando trabaja en infinidad de proyectos y para remate, como quien no quiere la cosa, también en un periódico impreso.

Este blog nació hace algunos años cuando apenas comenzaba mi carrera de periodismo. En aquellos días tenía ganas de escribir mil y mil cosas. Lastimosamente, haciendo retrospectiva, mucho de lo que escribía, de corazón, tenía garrafales errores de alguien que aún no había pasado por cuatro materias de redacción periodística ni por la procesadora de varios medios de comunicación que, cual herrero, van dando forma al estilo a punta de martillazos. 

Vuelvo a escribir y a brindar algunas reflexiones sobre el devenir de un oficio que, como decía García Márquez, es el mejor oficio del mundo. 

Espero que lo vertido por acá, de ahora en adelante, no les genere un mero bostezo.